"¿QUIEN SOY?"

"¿Cómo no sonreír, si siempre Dios me colma de bienes?"

San Artémides Zatti


¡Hola! Soy Artémides Zatti, conocido por muchos como "el enfermero de los pobres" o el "santo de la bicicleta". Si te preguntas quién estuvo detrás de esa túnica blanca y de esa sonrisa constante por las calles de Viedma, aquí te comparto los momentos más importantes de mi vida:

1. Mis raíces y la llegada a la Argentina

Nací el 12 de octubre de 1880 en Boretto, un pequeño pueblo de la provincia de Reggio Emilia, en Italia. Crecí en el seno de una familia muy humilde pero rica en fe. Debido a las graves dificultades económicas de la época, en 1897, con 16 años, emigramos a la Argentina en busca de un futuro mejor. Nos establecimos en Bahía Blanca, donde trabajé en una fábrica de baldosas y comencé a frecuentar la parroquia atendida por los padres salesianos, donde nació mi vocación.

2. La enfermedad y la promesa a la Virgen

Con el deseo de entregar mi vida a Dios, en 1900 ingresé al aspirantado salesiano en Bernal. Sin embargo, al cuidar a un joven sacerdote enfermo, me contagié de tuberculosis, una enfermedad por entonces casi incurable.

Fue enviado a Viedma para intentar recuperarme gracias al clima patagónico. Allí, el sacerdote y médico P. Evasio Garrone me sugirió hacer una promesa a María Auxiliadora: si me curaba, me consagraría de por vida al cuidado de los enfermos. Acepté con fe, fui sanado de forma milagrosa y resumí mi experiencia en tres palabras que marcaron mi destino: «Creí, prometí, sané».

3. Consagración y vida en el Hospital San José

Fiel a mi promesa, el 18 de febrero de 1911 hice mis votos solemnes como Hermano Salesiano Coadjutor. No busqué el sacerdocio; elegí la vocación del laico consagrado para servir con mis manos en el trabajo cotidiano.

Durante más de 40 años me desempeñé como farmacéutico, enfermero, administrador y vicedirector del Hospital San José de Viedma (el primer hospital de la Patagonia). Mi rutina empezaba a las 4:30 de la mañana con la oración y la Misa, seguida de la visita a los enfermos del hospital y, luego, lasrecorridas en bicicleta para atender a los pacientes más pobres de la ciudad.

Para mí, atender a un enfermo no era un mero trabajo asistencial: en cada rostro sufriente veía a Jesucristo. Solía pedir en la farmacia o el hospital diciendo: "¿Tienen una mudita de ropa para un Jesús de 12 años?".

4. Mi partida y el camino a la santidad

Trabajé incansablemente sin pedir descanso. En 1950, tras sufrir una caída de una escalera, se manifestaron los síntomas de un cáncer hepático que yo mismo diagnostiqué. Enfrenté el dolor con la tranquilidad de haber cumplido la voluntad de Dios y entregué mi alma el 15 de marzo de 1951, a los 70 años.

Mi causa de santidad avanzó con el tiempo:

  • Beatificación: El 14 de abril de 2002, por el Papa San Juan Pablo II.

  • Canonización: El 9 de octubre de 2022, el Papa Francisco me declaró Santo en la Plaza de San Pedro, convirtiéndome en un modelo de santidad para la Iglesia universal y en patrono de los enfermeros y hermanos coadjutores.

"No importa lo sencillo o humilde que sea tu trabajo: cuando lo hacés con amor y para los demás, se transforma en un camino al Cielo."

Comentarios

Entradas populares de este blog

San Artémides Zatti: El santo de la puerta de al lado que sanó en la Patagonia